En el suelo o en el techo, debajo de la cama o flotando, hay estrellas, pedazos de eternidad, hay poemas, las palabras se trenzan coexistiendo con la imagen de tu mejor perfume. El desorden triunfa y corre por los cuartos, con el pelo suelto y los ojos de vidrio.
Y todo esto de golpe crece y es una música atroz, es más que el silencio, en mitad de la confusion .. donde el pasado es incapaz de abotonar una camisa y el presente se mutila con pedazos de vidrio a falta de alguna navaja perdida en el desorden.
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