Es curioso como podés estar al lado mío aunque más no sea por un mero juego de ilusiones amarradas, darme la paz que tanto necesito y me hace falta, una mirada indiferente, o un abrazo que me apriete mucho más que ayer. Mirarme con esos ojos como leyéndome el corazón y hacer que me pierda en lo que vendo diciendo. Gobernas, te tornas necesario en cada movimiento de la aguja del reloj. Los ruidos de la madrugada se filtran por la ventana coexistiendo con el recuerdo de tu mejor mirada, del fantasma tuyo, sobre todo.
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